2012; el año en que los mexicanos dijeron; hasta aquí

“Yo tengo un sueño”

De Gilberto Lozano, vertida en la poética prosa de Martín Luther King.

Estoy feliz de unirme a ustedes hoy en lo que quedará en la historia como la mayor demostración por la libertad en la historia de México.

Hace años, en 1917, casi 100; grandes  mexicanos, bajo cuya sombra simbólica nos paramos, firmó. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de compatriotas  que fueron cocinados en las llamas de la injusticia, la pobreza y la desigualdad. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del sometimiento.

Pero casi 100 años después, debemos enfrentar el hecho trágico de que el mexicano todavía no es libre. Cien años después, la vida del mexicano es todavía minada por los grilletes de la manipulación.

Cien años después, el mexicano vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad.

Cien años después el mexicano todavía languidece en los rincones de la sociedad mexicana, con hambre, pobreza  y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra, llena de riquezas.

Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En un sentido llegamos a este 2012 para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución, firmaban una nota promisoria de la que todo mexicano sería el heredero.

La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo, todo poder público dimana y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno; para otorgar bienestar, libertad, justicia y felicidad.

Es obvio hoy que México ha fallado en su promesa en lo que respecta a la mayoría de los ciudadanos. En vez de honrar su obligación sagrada, México dio al mexicano un cheque sin valor que fue devuelto marcado “fondos insuficientes”.

Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Entonces hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.

Sofocante verano del descontento

También vinimos a este punto para recordarle a México de la feroz urgencia del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo.

Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la partidocracia hacia el iluminado camino del Poder Ciudadano.

Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia y la rapiña hacia la sólida roca de la hermandad.

Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de México.

Sería fatal para la nación el no percatar la urgencia del momento.

Este sofocante verano del legítimo descontento del mexicano no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad.

2012 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el mexicano sólo necesita evacuar frustración votando por los partidos de siempre  y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina rapaz, corrupta y elitista.

No habrá ni descanso ni tranquilidad en México hasta que el mexicano tenga garantizados sus derechos de ciudadano de votar y ser  votado fuera de la partidocracia que lo envenena.

Los remolinos de la insatisfacción continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia, donde el ciudadano sea  el jefe y los empleados públicos estén a su servicio.

No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio.

Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia  con la fuerza del alma y el voto nulo, que dignifica y manifiesta un, ya basta.

Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad mexicana  no debe conducir a la desconfianza de los partidistas, ya que muchos de ellos, como lo demuestran sus decepciones, se han dado cuenta de que su destino está atado al del ciudadano.

Y que en los mexicanos despierta el águila que llevan dentro, para dejar de poner ilusiones en las garras de serpientes o movimientos  ciudadanos electoreros cuyo fin es solo el poder de un nuevo AMO.

No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de que marcharemos hacia el frente. No podemos volver atrás. La partidocracia debe ser extirpada de México.

Pruebas y tribulaciones

Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha por derechos ciudadanos:

“¿Cuándo quedarán satisfechos?” Nunca estaremos satisfechos en tanto el mexicano sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial y de la violencia.

Nunca estaremos satisfechos en tanto el referéndum, el plebiscito, el voto nulo, las  candidaturas independientes y la revocación de mandato sean una realidad en nuestra nación.

No estaremos satisfechos en tanto se tenga un congreso obeso y con plurinominales.

No, no estaremos satisfechos, hasta que en  México impere la cultura de la Justicia sobre la de la legalidad, pues esta última es propiedad de unos pocos.

Nunca estaremos satisfechos en tanto a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad por un sistema educativo siniestro en manos de líderes vitalicios y corruptos, un México que educa en la libertad, en la plenitud, en la independencia, en lugar de educar para el sometimiento, la obediencia y la ilusión.

No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un mexicano en la tarahumara  no pueda vivir con dignidad. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.

No estaremos satisfechos hasta que  toda institución este al servicio del hombre y para el hombre, y no para servirse de el, como ocurre en sindicatos, partidos y monopolio empresariales.

Vuelvan a las urnas, con la sabiduría de que de alguna forma esta situación puede ser y será cambiada, donde manifestemos con nuestro voto nulo, cruzando toda la boleta, toda, con una gran M o una gran X, que México exige el cambio.

No nos deleitemos en el valle de la desesperación o el conformismo de votar por el menos peor ó el que mejores regalos dio.

Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño mexicano.

El sueño

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son iguales.

Yo tengo un sueño que un día en las playas de Guerrero y de Veracruz sus hijos no recibirán una torta a cambio de un voto a cualquiera de sus partidos,

Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Nuevo León, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia, la corrupción, la violencia, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos  vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de un partido; donde el amarillo, rojo y azul son historia, pues el poder reside en el ciudadano, y el partido se llama México.

¡Yo tengo un sueño hoy! Yo tengo un sueño que un día, allá en el estado de sonora, con sus  despiadados,  gobernantes  cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Sonora se haga justicia a los pequeños niños y niñas que fueron asesinados en una guardería por la negligencia y la complicidad de los partidos podríticos.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que un parlamento trabajará para el acuerdo y el progreso de México.

Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Este será el día, en que dejemos de ser cómplices del engaño, dejar de alimentar el sistema de partidos que nos seduce con falsas promesas y nuevos Mesías, continuando subyugados a la bota de los beneficiarios del sistema; los partidos.

Entonces dejen resonar la libertad y voten por México, crucen toda la boleta, táchenlos a todos, desde las prodigiosas cumbres de Monterrey.

Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Coahuila.

Dejen resonar la libertad desde los valles del estado de México.

Dejen resonar la libertad desde los picos poblanos. Dejen resonar la libertad desde el mar y la arena de Oaxaca.

Dejen resonar la libertad desde el desierto de sonora y baja California.

Dejen resonar la libertad de la sierra de Durango.

Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Nayarit desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar en cada voto nulo que grita desde el corazón;

Deténgase, ustedes no nos representan, basta ya de la partidocracia, desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de México por fin nos unamos al unísono más allá de partidos que nos parten, más allá de ideologías que nos dividen, para hacer de este México nuestro, el hogar de nuestros hijos.

Cultura de Justicia vs. Cultura de legalidad en México

Tu eres de los ingenuos que han sido manipulados por la frase “promovamos una cultura de la legalidad”,  cuando en el fondo de tu corazón, lo que de verdad quieres es; una CULTURA DE JUSTICIA

10 razones de que porque has sido engañado:

1. La mayor parte de las leyes son escritas o producidas bajo el interes de grupos particulares y sectoriales que intentan mantener el status quo en un País de Injusticia y desigualdad.

2. La clase legisladora actual es la más alejada del interes colectivo que haya exisitido en la historia de México; ellos solo velan por sus objetivos partidistas y patrimoniales.

3.  En un sistema de justicia tan obsoleto e inpeto, que solo sanciona el 2% de los delitos, que se vende al mejor postor, que lo que menos tiene es ser ciego en la aplicación de las leyes; me aseguras que te rindes a ser un súbdito de “su cultura de la legalidad”.

4.  Un sistema político en muchos casos tirano, corrupto, e incompetente. Ser diciplinado a sus reglas equivale a alimentar el sistema en decadencia; es como decir que “cocinaste judíos en los hornos crematorios para cumplir las leyes impuestas por Hitler”.

5. Someterse a un regimen diseñado para mantener la desigualdad, la pobreza, y votar por él, porque es lo legal, es la manipulación más sútil para dar legitimidad a la injusticia. Es formar esclavos que estan picando piedra para sus propias tumbas.

6. Engañar a la inocente gente, haciendoles creer que es  “cultura de la legalidad”, pagar impuestos; que despues llenarán los bolsillos personales de sus maquiavélicos creadores; es la forma más corriente, de robar al semejante.

7. Un sistema educativo que privilegia el sometimiento a la ley, el cumplimiento de normas llamandole cultura de la legalidad, sin atender a las razones morales y humanas de lo que es LA JUSTICIA, es la programación de sirvientes del poder futuros, acción violadora de desarrollo humano y la Evolución.

8. Si Gandhi, Mandela, Luther King, Walesa; hubiesen promovido la cultura de la legalidad en medio de los sistemas legales contra los que ellos lucharon;á seguirian bajo al sombra del imperio británico, el soviet, y el poder racista blanco.

9. En el nombre de la ley y la legalidad se han cometido genocidios, matanzas, privaciones de la libertad, y muchisímas INJUSTICIAS.

10. Tu lo que quieres en el fondo de tu corazón es Justicia, que no te confundan, con discursos de legalidad; las leyes pueden ser una camisa de fuerza para institucionalizar la injusticia.

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